En el mundo de los negocios, nada ha sido tan constante como el cambio. Pero el 2020 cambió radicalmente la forma en que muchas organizaciones definen el «cambio».
Es posible que las empresas pensaran que sus estrategias y sistemas de formación eran ágiles, pero se dieron cuenta de que no estaban en absoluto preparadas para la transformación inmediata que exigió la pandemia.
Ahora que tenemos una idea más clara de lo que son la volatilidad y la incertidumbre, las empresas deben buscar tecnologías que traten el cambio como algo habitual, en lugar de como una serie de crisis que requieran transformaciones radicales cada vez que surgen.
¿Cómo es un LMS adaptable y flexible?
1. El LMS debería integrarse a la perfección
La señal más clara de que puedes estar en problemas es si tienes que modificar los flujos de trabajo o los procesos para adaptarlos a tu LMS, en lugar de lo contrario. El LMS debería integrarse a la perfección en el entorno de tu organización y no obligarte a buscar soluciones provisionales o integraciones improvisadas. Por ejemplo, tu LMS debería dar soporte a tu plantilla que ahora trabaja a distancia, en lugar de limitarte al acceso y a los procesos presenciales.
Un LMS con integraciones abiertas y sencillas permite que el sistema se adapte a los cambios en la empresa. Si la empresa cambia de sistemas o procesos en otras áreas del negocio, la capacidad de la formación para adaptarse a esos cambios no debería verse obstaculizada por una serie de integraciones defectuosas. Busca plugins, API y extensiones flexibles para personalizar cada aspecto de la experiencia de aprendizaje.
2. Hazlo tuyo
Esa personalización también debería incluir el aspecto y la experiencia de usuario del propio LMS. Un LMS flexible te permite «hacerlo tuyo», con colores, imagen de marca, imágenes, navegación, terminología y mucho más a tu gusto. Y si esas necesidades cambian, debería ser fácil hacer modificaciones. No hay nada peor para la implicación del alumno que tener que lidiar con una interfaz anticuada y una imagen de marca obsoleta.
3. Dispuesto a experimentar e innovar
Un LMS flexible permite que el departamento de formación experimente e innove, en lugar de limitar los programas de formación a un conjunto concreto de normas.
4. Crecer y evolucionar contigo
Un LMS flexible ayuda a tu organización a crecer, en lugar de suponer un obstáculo o un cuello de botella. La solución debe poder adaptarse a los planes y necesidades de desarrollo de los empleados de la organización, ya sea en cuanto al alcance de los conocimientos, el número de alumnos, la presencia geográfica o una combinación de todo ello.
Si tu tecnología educativa te ha dejado estancado o desamparado en los últimos 12 meses, ¿qué pasará cuando llegue el próximo gran cambio? Si tu tecnología no puede crecer y adaptarse a tu negocio, probablemente ya sea hora de buscar alternativas más abiertas, flexibles y adaptables.
Artículo invitado de David Wentworth, analista principal de Brandon Hall Group
